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Las Sensaciones del Parto

Las sensaciones de las contracciones del parto son saludables y tienen su razón de ser parabién físico y emocional. En el aspecto emocional, la respuesta física y hormonal custodia la satisfacción y se relaciona a la protección y sensibilidad de la madre hacia su bebé.

En lo físico, provee a la madre las señales para mover su cuerpo a favor de las rotaciones fundamentales del bebé. Las sensaciones del parto dan libertad, y promueven una experiencia individual
marcada por ritmos, circunstancias, ritos y tiempos.

Las sensaciones del parto en general son unas de las más intensas que puede sentir un ser humano. A su vez, el nacimiento es uno de los pocos acontecimientos donde el dolor es salud.
En las sensaciones de parto existe una cadencia -en cada parto es distinta- que dirige a la madre. Las sensaciones pasan de ser tolerables, cuando la mujer siente la excitación de saber que pronto tendrá su bebé en los brazos; se van intensificando hasta que la mujer se ensimisma; y finalmente se tornan maravillosamente intensas hasta el punto en que la madre percibe, en muchos casos, que su ser y su cuerpo trabajan separados y al unísono.

Las sensaciones en su intensidad - antes y al comienzo del reflejo de expulsión- ayudan a lograr el fenómeno del sueño entre contracciones: un cansancio exquisito, necesario, determinado por la
naturaleza y que produce un sueño profundo entre contracciones. Esta parte del proceso de parto ayuda -junto a otras cosas- a renovar energías y suplir fuerzas para terminar el parto y establecer la lactancia inmediata.

Muchas mujeres prefieren que una persona las ayude a manejar la intensidad en las sensaciones del parto a través de apoyo emocional y físico. "El dolor", entonces, es percibido como tolerable y es
deseado. En repetidas ocasiones las mujeres que se educan sobre el ciclo de la maternidad evitan utilizar medicamentos para evitar o disminuir la intensidad del parto.

Las mujeres que logran vivir la experiencia de parto ambulando, tomando líquidos o alimentos, permitiendo al cuerpo las posturas que mejor se ajusten a su necesidad sienten mayor placer, lo que
disminuye el deseo de usar medicamentos para evitar el dolor: prácticas evidenciadas.

El confinamiento de la mujer a una cama y la limitación para satisfacer las necesidades físicas y emocionales provocan malestar, lo que aumenta el dolor de manera no natural y la utilización de
analgésicos, narcóticos y anestésicos: disminuye los cuidados basados en la evidencia y la satisfacción en el acto de dar vida.

El dolor del trabajo de parto guía a la madre. El cuerpo es sabio y pide posiciones que estén en armonía con las rotaciones y descenso del bebé ayudando a que su cabeza o pelvis abra camino con el menor sufrimiento posible. Las sensaciones del parto son la única señal física para mantener este vital trabajo y ritmo entre el dúo madre-bebé.

El dolor en el parto es todavía un misterio para los científicos. Se sabe que durante la gestación casi todas las fibras nerviosas sensitivas al dolor que se encuentran en el cuerpo del útero desaparecen,
mientras, que el mayor número de ellas se encuentra en su cuello. Por análisis de lo conocido, se cree entonces que la respuesta del cerebro al dolor hace que se segregue la oxitocina necesaria para que la mujer dé a luz.

Simplemente y por respeto a lo desconocido los cuerpos del dúo necesitan espacio para ser, así mantener y culminar su parto: y de seguro reducir el % de cesáreas tal y como sucede en países donde
trabajan el parto fisiológico.

Es una realidad entre las mujeres, y también de la ciencia que trata los aspectos biológicos y sociales del ser humano, que las sensaciones de las contracciones del parto son primitivas, originales, primordiales, fisiológicas, saludables, orgánicas, de progresión creciente, perfectas y son consonantes con la vida - inherentes al proceso de nacimiento.

A su vez, este dolor de vida hace que el cuerpo genere las endorfinas que ayudan - entre otras- en aumentar: el bienestar, la tolerancia, el sentido de protección, el deseo de amamantar, el estado de
alerta; e imprime en cada célula y espacio del alma la sensación de logro, satisfacción, confianza personal y apoderamiento en la mujer... también produce un poco de amnesia.

El "cocktail" natural de hormonas también juega un papel importantísimo en la supervivencia del neonato -su respiración, su estado de alerta, su calor corporal. El justo balance de hormonas crea una fascinación necesaria, una atención dirigida -única- entre madre bebé y que establece un apego saludable que precede a toda una vida.

En fin, es importante evitar juzgar a una madre por el uso de medicamentos para evitar el dolor. Es una decisión muy personal -algunas mujeres maltratadas, por ejemplo, no pueden tolerar más dolor o por mil razones más-. Lo esencial es cuidar la memoria de parto de cada mujer. En lo posible sí informar sobre los riesgos, los beneficios, el consentimiento informado y la importancia de escoger un buen proveedor de servicios de salud que facilite información fidedigna, permita libertad, compañía en el parto y el amamantamiento inmediato y exclusivo. Las sensaciones de parto deben ser estudiadas y dadas a conocer a las madres desde el embarazo, para entenderlas y desearlas parabién.

Debbie Díaz Ortiz - Partera - MPH, CPM, RELACAHUPAN - Puerto Rico