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Casa Materna en El Salvador

Fotos de parteras de El Salvador
Parteras de la Casa Materna, foto por Hope Jackson
En el año 1994, después de que terminó la guerra en El Salvador, las mujeres en Talpetates y la organización no gubernamental las Dignas buscaron financiamiento para formar un centro de partos.

Actualmente el centro sirve a 14 comunidades que son parte de Talpetates, Municipalidad de Berlín, y Usulután, donde atienden más que todo a mujeres, pero también a los niños, niñas y hombres. Empezó a funcionar en abril de 1997.

Las mujeres escogieron a Doña Josefa Mira como la directora, pues ella ya tenía muchos años de experiencia como partera, años adquiridos, debido a la extrema necesidad, durante muchos años de guerra.

En los primeros años, Josefa y su equipo de personal atendieron aproximadamente 200 partos por año. Sin embargo, gracias al programa de planificación y consejería para jóvenes, el número ha bajado hasta antender alrededor de 50 partos al año.

En la Casa Materna de Los Talpetates, dos enfermeras-parteras trabajan a la par de Josefa. Ellas también aprendieron por necesidad durante la guerra, y desde entonces se han capacitado formalmente a través de cursos específicos. Edie Arely Martínez tiene 35 años y tiene dos niños pequeños, ella empezó aprender la enfermería cuando tenía solamente doce años y es muy diestra para suturar. Celina Estela Martínez también tiene 35 años, tiene cuatro hijos y generalmente la llaman para insertar sueros y poner inyecciones.

La Casa Materna es la clínica general de la comunidad. Allí se ven muchos problemas respiratorios, una gran variedad de infecciones, incluyendo las enfermedades de transmisión sexual. Dan también cuidados prenatales, regalan vitaminas prenatales, anticonceptivos, incluyendo inyecciones de Depo-Provera, pastillas y condones.

A “La Casa” llegan muchas pacientes con heridas serias resultado del uso de los machetes en las plantaciones de caña. Las heridas de machete son tan comunes porque los hombres, las mujeres y también niños trabajan días de 15 horas en las plantaciones de caña para ganar solamente 3 dólares por día. En la clínica atienden a chiquitos que se han colapsado por no comer por varios días o de infecciones relacionadas con parásitos, bacterias o virales, consecuencia de tomar agua contaminado.

Las mujeres de la Casa Materna reparan las heridas y aplican los antibióticos para tratar infecciones. Ofrecen inyecciones de vitamina B12 a mujeres que sufren de fatiga extrema, lo cuál está muchas veces relacionado con la presencia de parásitos. A otros pacientes, que padece de deshidratación, a causa de estar trabajando en el sol todo el día, se les ponen sueros intravenosos. Además también atienden huesos quebrados, que alinean y entablillan.

Asimismo dan charlas sobre las enfermedades de transmisión sexual y el VIH, y ofrecen apoyo psicológico y legal para mujeres y niños violentados. Tienen un camión para transportar los casos más difíciles al hospital, que se encuentra a unas dos horas de camino. La gente de la comunidad de Talapetates vive en extrema pobreza.

Las Casa Materna de Talapetates está equipada con equipos muy básicos, se necesitan muchas cosas. El doppler que usaban para escuchar el latido del corazón del bebé dentro de su madre ya tenía casi 15 años, y no siempre funcionaba. Mamasol donó un nuevo doppler, y además una variedad de materiales médicos que habia solicitado y una pequeña ayuda económica. Se han solicitado una silla de ruedas.

Pero todavía falta muchas cosas, especialmente se necesitan medicamentos porque las farmacias locales están cobrando precios muy altos por los medicamentos básicos, precios afuera del alcance de la gente de Talapetates.

 

Más información sobre Doña Josefa Mira y la Casa Materna de Los Talpetates se encuentra en el artículo Stories of Extraordinary Central American Midwives, y agradecemos a Hope Jackson por la información que ella compartió con nosotras sobre la vida de Doña Josefa.