Lo Que Puedes Hacer Para Evitar Una Cesárea Innecesaria
La OMS (Organización Mundial de la Salud) recomienda tener un índice menor al 10-15% de cesáreas. En Costa Rica, en las clínicas privadas la tasa sobrepasa el 70-80%. Estos índices se incrementan en las vísperas de feriados y en las Fiestas Navideñas y de Fin de Año.
Lógicamente muchas mujeres que asisten a las consultas privadas durante el embarazo sienten nerviosas sobre el nacimiento. Desafortunadamente durante el transcurso de las visitas con el ginecólogo no se sienten aseguradas que encontrará con condiciones óptimas para un parto natural en la clínica.
Las clínicas privadas deberían crear un ambiente más afín a lo que requiere una mujer para poder dar a luz en la manera más cómoda y segura; privacidad, autonomía para tomar decisiones informadas, luz bajo o oscuridad, sillas/bancos para dar a luz en una posición más cómoda y fisiológica, libertad para tomar cualquier posición para el nacimiento, tina para labor en agua, masajistas disponible 24 -7, más respeto para los tiempos (a veces largos) de un parto normal, etc.
Asimismo es la responsabilidad del especialista a informar a la embarazada de los beneficios de un nacimiento natural y de los riesgos de una cesárea tanto para ella como para su bebé.
Las siguientes sugerencias son cosas que puedes hacer para ayudar a evitar una cesárea innecesaria. Al prepararte de manera minuciosa, puedes ayudar a asegurar que tengas una experiencia de parto tan sana y positiva como sea posible.
Antes de tu trabajo de parto, lee y edúcate.
Asiste a clases, grupos y talleres tanto dentro como fuera del ambiente hospitalario.
Investiga y prepara un plan de parto. Dale copias a tu hospital o clínica de maternidad, médico o partera y a las personas de apoyo. Discute esto con la persona encargada de darte los cuidados de salud antes del parto y pídele que lo firme. Comenta esto con el personal del hospital o clínica de maternidad cuando llegues.
Entrevista a más de un proveedor de cuidados de salud. Haz preguntas claves y observa sus respuestas y como tus cuestionamientos influencian sus actitudes. ¡Están a la defensiva o les da gusto que te intereses?
Pregunta a tu médico si tiene un límite de tiempo para el trabajo de parto y el pujo en la segunda etapa. Date cuenta qué es lo que él/ella considera que puede interferir con el proceso normal del parto.
Conoce más de un hospital o clínica de maternidad, nota sus diferencias y pregunta sobre su índice de operaciones de cesárea, cual es su protocolo de Parto Vaginal Después de Cesárea, etc.
Date cuenta de tus derechos como mujer embarazada.
Encuentra a una persona que pueda acompañarte en el parto (Doula).
Entrevista a más de una, busca a alguien que ha atendido varios partos y que tiene experiencia con nacimientos normales, sin intervenciones. Una revista médica reciente demostró que el apoyo de otra mujer en el trabajo de parto y parto podía reducir significativamente la necesidad de una cesárea.
Ayúdate a asegurar el tener un bebé y madre sanos con una alimentación equilibrada. Consumir alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales puede prevenir complicaciones en el embarazo, trabajo de parto y parto. No se recomienda la restricción de sal durante el embarazo. Condimenta tus alimentos con sal al gusto.
Si tu bebé está en posición de nalgas, pregunta a tu médico o partera sobre ejercicios para ayudar al bebé a voltearse, versión externa (voltear al bebé) y parto vaginal en posición de nalgas. Tal vez quieras pedir una segunda opinión. Pregunta sobre partos de nalgas durante tu primera entrevista.
Si has tenido una cesárea anterior, considera y explora seriamente la opción de un parto vaginal después de cesárea (PVDC) De acuerdo con la política sobre PVDC de octubre de 1988 del Colegio Americano de Ginecólogos y Obstetras, el PVDC es más seguro en casi todos los casos que una cesárea programada y hasta el 80 por ciento de las mujeres con cesáreas anteriores pueden dar a luz vía vaginal a sus bebés subsecuentes.
Durante el trabajo de parto quédate en casa el mayor tiempo posible. No llegues al hospital demasiado pronto. Si aún estás en las etapas tempranas del parto cuando llegues a la maternidad, en vez de darte de alta, camina en el hospital o regresa a casa a descansar. Colócate en las posiciones más cómodas para ti durante el trabajo de parto. Camina y cambia de posición con frecuencia. Recuerda que estar en cuclillas puede ayudar a que el bebé descienda.
No pases el trabajo de parto recostada sobre tu espalda, ya que el peso del bebé sobre la Vena Cava (una vena principal en el abdomen de la madre) puede disminuir el abastecimiento de sangre y oxígeno a tu bebé.
Continúa comiendo y bebiendo ligeramente, especialmente durante el trabajo de parto. El útero es un músculo y como todos los músculos, debe ser nutrido para trabajar de manera efectiva.
Evita la conducción con pitocina para a un trabajo de parto lento. Si tu trabajo de parto está progresando lentamente, tal vez prefieras tratar de ayudarlo con estimulación sobre tus pezones y caricias amorosas de tu pareja. Tal vez esto inicie tu trabajo de parto si has pasado tu fecha probable de parto. Recuerda que dar a luz después de tu fecha de parto y/o un trabajo de parto lento puede ser lo normal en ti.
Si se rompe tu fuente, no permitas que nadie te haga un examen vaginal (para evitar el riesgo de infección), a menos que esté indicado médicamente por una razón específica. Comenta con tu médico o partera sobre como monitorear señales de infección, antes de que se rompa tu fuente.
Los estudios recientes indican que el uso rutinario de monitoreo fetal electrónico continuo contribuye a un aumento de cesáreas sin mejora en el bienestar fetal relacionada. Pide que se use un fetoscopio o tal vez solo un monitoreo inicial al ingresar a la maternidad.
Las epidurales y otras anestesias pueden favorecer que el trabajo de parto sea más lento y pueden ocasionar complicaciones para la madre y su bebé. Si te administran una epidural y tienes dificultad en pujar efectivamente, permite que la epidural se desvanezca y reinicia el pujo.
Averigua cuales son los riesgos y beneficios de procedimientos de emergencia aplicados de manera rutinaria antes de enfrentarte a ellos.
Cuando hagan cualquier procedimiento en ti, pregunta por qué te lo están haciendo en tu caso, cuales son los efectos a corto y largo plazo para tu bebé y cuales son otras opciones. Recuerda que nada es absoluto. Si tienes dudas, confía en tus instintos. No tengas miedo de ser asertiva. Acepta responsabilidad por tus peticiones y decisiones. Este es tu cuerpo, tu bebé y tu parto.
En vez de medicamentos (que pueden ser dañinos y hacer más lento el trabajo de parto) considera medidas de alivio al dolor naturales, tales como: masaje, reflexología, relajación, visualización guiada, compresas calientes/ frías, baño en regadera o tina, pelota grande de parto, posiciones y otras medidas de confort.
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