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30/11/2009

Tactos vaginales: ventajas e inconvenientes

Luego de algunas preguntas, el tacto es el primer procedimiento que se practica  al ser ingresadas al hospital.

El médico o enfermera, con un guante puesto, introduce dos dedos de una mano dentro de la vagina para obtener información tal como: el estado de los órganos internos, la dilatación y el borramiento (dureza, tamaño y espesor) del cuello uterino, la posición y descenso de la cabecita del bebé, las membranas de la bolsa amniótica y a veces, para romper las membranas con un instrumento metálico o plástico.

Las normas hospitalarias estipulan la frecuencia con que se realizan; suelen ser entre una hasta cada cuatro horas.  No obstante, en los centros médicos donde hay estudiantes de medicina y enfermería, es común que estos hagan tactos repetidamente en una mujer, para aprender y adquirir experiencia.

En el hospital, estas medidas y valoraciones internas son la base para la atención médica a seguir; así es como deciden sobre las intervenciones, especialmente el uso del suero para acelerar el parto, lo que comúnmente se lo conoce como goteo.

Es muy común escuchar frases como las siguientes, en este caso de una estudiante de enfermería:


“Sí, lo van a tener que hacer diferentes personas porque vamos a cambiar de turno, si la enfermera la revisó y hay algún problema, el médico va a tener que venir a hacerle un tacto para ver como anda todo........  porque usted sabe que en esto las cosas van cambiando en segundos,¿verdad?,”

Otra estudiante:

“Puede ser que algo esté pasando, entonces un médico tendrá que venir a hacerle un tacto , tal vez que venga el jefe, u otro, ¿me entiende? Pero estar haciendo así nada más por aprender tampoco, ¿verdad?.... eso no está bien.”



Sentimientos y experiencia


A nadie le gustan los tactos internos. No obstante, las mujeres en general hemos aprendido o ‘entendido’, debido a nuestra experiencia en los hospitales, que son obligatorios y "necesarios" para tener un bebé". A la mayoría de las mujeres nos han comentado, o bien hemos experimentado, que los tactos vaginales son dolorosos, especialmente si se realizan durante una contracción, y además pueden ser humillantes, más aún cuando son hechos por  varias personas diferentes y extrañas.

Otro comentario de una enfermera:

“Para ellas es incómodo pero yo las tacto cada diez minutos.”



Riesgos

Muchas veces son impuestos sin consentimiento de la mujer, ni tampoco se informa de las razones de por qué se realiza.

  • Son contra-producentes: inhiben el progreso del parto porque producen tensión en la madre, se pueden introducir infecciones, y es debido justamente a este tipo de complicaciones que se llega a la cesárea.
  • Las interpretaciones varían, es decir, cuando se repiten por diferentes personas habrá diferentes interpretaciones y estimaciones del proceso de dilatación.
  • Es común que por solo hacer un tacto, se produzca incertidumbre sobre el progreso o normalidad del parto, porque muchas veces en un proceso totalmente normal la velocidad de dilatación del cuello uterino no cumple con los requisitos de la institución.


Estos riesgos se ven reflejados en el testimonio de esta mamá:

“Me sentí tan confundida...... la médica me dijo que no había dilatado en dos horas y me iba a poner el suero para "ayudar", pero el enfermero dijo que sí había dilatado más.  Si no me hubieran hecho tacto tantísimas veces, no me hubiera asustado tanto.  Ahora veo que eso fue un error.”


Significado simbólico


El uso de los tactos vaginales es un reflejo simbólico del escaso poder que tienen las mujeres sobre sus cuerpos durante el proceso vital del embarazo y parto. Transmite la idea que algo anda mal o que de pronto se podría complicar el parto y, crea una sensación de incertidumbre en general. El efecto acumulativo de hacerlos repetidamente es disminuir poco a poco la auto-confianza de la mujer. Podría hacernos sentir que no podemos controlar la situación y que nuestros sentimientos no cuentan. El no sentirnos estimadas ni consideradas y el no tener derecho a estar en desacuerdo con este tipo de invasiones, hace que las mujeres cada vez seamos más vulnerables a otras manipulaciones psicológicas y físicas.


Alternativas


Es bueno aclarar que los tactos pueden ser beneficiosos en el sentido que se puede obtener información útil sobre la condición de la mamá y del bebé, se puede estimar la dilatación, o sea, el proceso de abertura del útero, y así, identificar complicaciones a tiempo.

Pero aún así, en un parto normal, los tactos rutinarios son innecesarios, y los tactos frecuentes son contra-indicados. Quienes se preocupan por el bienestar físico y emocional de las mujeres en el parto, pretenden limitar estos procedimientos incómodos, entonces los tactos se realizan solamente cuando el proceso no fluye normalmente. Los tactos para aprender o tomar experiencia se hacen únicamente con permiso de la mujer, y ella tiene todo el derecho a disentir. Siempre es preferible limitar el uso de los tactos, y evitarlos en lo posible.

Alternativamente, para estimar el progreso del parto, se observan otras señales como son las contracciones, los movimientos y sonidos de la mujer, el descenso del bebé sentido desde afuera, y otras maneras. Por ejemplo, cuando una mujer siente el movimiento de su bebé hacia abajo y mucha presión en su pelvis, es posible que ya tenga completa la dilatación.